Here’s a tip: you may want to check the spelling BEFORE you get the tattoo

You may or may not like tattoos but they have become mainstream in the last couple of decades. Not just sailors or gang members have them, you see them on models, secretaries and even politicians. But there is one aspect of this practice that is a pretty good rule of thumb: you may just want to check the spelling of words IN YOUR OWN F/%6# LANGUAGE if you are going to get a phrase branded in indelible ink on your only mortal coil.

Seriously, folks. I am not talking about checking the spelling on a cute Japanese symbol tattoo (oh yeah, they tell you it means “peace” but you don’t have a clue, do you? Which of your friends would know anyhow?).

Take this tattoo above: Life may be very beautiful, lady, but your tattoo sure is not.

Speaking of “your” , it should not be mistaken for “you’re”. But we all know there are no body spell checks. Not that they would use one anyway.

Regret is more easily applied to the things we don’t do in life. Well, not if you got this tatoo. The guy might regret “nohing” but I’ll go out on a limb and bet he did regret this tattoo.

That seems to be indelible ink that probably hurt a fair deal to get needled into the forearm. Did it hurt, dude? Nohing at all.

This young man wants nobody to “juge” him except God. But it is fairly safe to say that a lot of other people are jugding him. They judge he oughta hit them books. Does he trust his own judgement?

The proud sporters of these tattoos probably love ‘em. Don’t care. Think they look really “ah-some”. I wish I could say that I think this one was on purpose.

 

 

 

 

 

 

 

A real tragedy. Using henna is a good alternative, they wash off in a couple of days. Once in Miami, being the cautious person that I am, I walked into a tattoo parlor and asked if they did impermanent tattoos. The man sneered and said – true story- “the only impermanent thing here is pain”.

I wouldn’t be too sure. Just ask the people who got these tattoos.

“Vamos que ahí dejaron un hueco”

María: Por favor, decime si soy yo la anormal o no.  Tengo una burbuja vital que me impide estar encima de la gente pero parece que soy la única a la que le molesta.

Pablo: No creo que a nadie le guste que se le instalen encima pero puede ser que tu burbuja sea más grande de lo normal, más sajona tal vez.

María: Es que no entiendo cómo la gente sale de la ciudad, donde uno vive encima o abajo de otros para venir a la playa y estar igual.

Pablo: A lo mejor no les da el presupuesto para irse a Punta Cana.

María: No es un tema de presupuesto, es un tema de mentalidad. Mirá cómo están hacinados en las carpas.  ¿Cinco lucas o más por mes para escuchar todo lo que dice tu vecino? Mirá, mirá estos que vienen acá, son un batallón….¿escuchaste lo que dijo el tipo?

Pablo: No.

María: Dijo “¡Vamos que ahí dejaron un hueco!” ¿Dónde vio el hueco éste?, estamos todos amontonados acá en el espacio libre de carpas. Qué manía de llenar los huecos que tienen los tipos.

Pablo: El tipo está en todo su derecho, es una playa pública.

María: Tenés razón; ya te dije, la anormal soy yo.

Los que firman los mensajes de voz

Con el avance de la tecnología se nos juntan varias generaciones de seres humanos que interactúan con los aparatos eléctricos y digitales en forma muy diferente. El otro día, en la casa de una amiga, estuvimos viendo fotos viejas y de lo que más nos reímos es de una imagen donde estoy hablando por celular, toda ejecutiva y laboriosa, creo que era un startac. Algunos le decían “el movicom”.  En ese momento un startac era un gadget de un James Bond moderno. Hoy, parece que tengo un ladrillo en la oreja. Y sólo pasaron 14 años. 

Pero lo que siempre me causa gracias es cuando “firman” un mensaje de voz. Mi mamá, por ejemplo, me ha dejado mensajes largos grabados en el contestador y al final hace una pausa y dice: “mamá”. Se podría pensar que ella cree que no le reconozco la voz y que no me doy cuenta que es ella. Pero la verdad es que ella está escribiendo una nota, no dejando un mensaje de voz.

El otro día por la radio, un tipo deja un mensaje largo, pone un punto, respira y dice: “Luis”. Está claro que el hombre se crió en una época donde simplemente se dejaba una nota en la mesa de la cocina:

” Hola Stella, Me fui a comprar cigarrillos. Luis”

Haiku to go

Thanks to the folks in the writer’s group for your support! Here is the same series that started out in Spanish, now morphed into English. It is not an exact translation.

She stops on her journey  

for water from the brook

she is the stream

 

A spider in its web

inside the backpack

Of a mountain climber

 

 

The perfume

of an orchid in bloom

eternity in a second

 

It is raining in the city 

drops in the puddle

my tear, just another drop

 

A wave breaks on the shore

foam at my feet

I inhale with the sea

 

Death arrives inevitably

though somehow unexpected  

a moth crackles as it hits the light

  

The horizon is far away

the end approaches

I am the journey

                                                                            

He sits at the side of the road

To meditate on his confusion

He understands when he stops thinking

 

 

A twig falls from the tree

a dove swoops down and takes it back

to the nest on the branch

Viento en contra, mar revuelto y frente de tormenta

Solange: El 10 de diciembre el mar estaba especialmente marrón, turbio, lleno de lo que las abuelas decían iodo en el mar.

Hugo: ¿Qué iodo?, ese color marrón es cualquier cosa, sopla viento del norte y parece más río que mar, nada que ver con los últimos días.

Solange: Pero hicimos una linda caminata por la orilla, y la raya que vimos fue impresionante.

Hugo: Fue difícil el viento en contra. ¿Tenés fotos del frente de tormenta del domingo?

Solange: ¿Antes de que se largara el diluvio? Sí.

Hugo: El cielo estaba más oscuro que el mar. Es hora de que te compres una cámara de fotos como la gente en vez de sacar fotos con celular.

Solange: No puedo andar cargando tanta maquinita, bastante que tengo el celular.

Haiku al paso

El caminante se detiene  

bebe agua del arroyo

el arroyo es él

 

La araña trepa en su red

dentro del equipaje 

de un alpinista que sube

 

El perfume 

de una orquídea en flor

en un segundo, la eternidad

 

Llueve sobre la ciudad 

gotas en el charco

Mi lágrima, una gota más

 

Una ola rompe en la orilla

La espuma en mis pies

luego inhalo con el mar

 

Llega lo previsto: la muerte

siempre es inesperada

una polilla se quema en la luz con un chasquido

 

El horizonte está lejos  

se acerca el final

yo soy el viaje

 

Se sienta al costado del camino

a meditar sobre su confusión

entiende cuando deja de pensar

 

Una ramita cae del árbol 

baja la paloma y la agarra

arma su nido en el árbol

Brigada anti-abuso strikes again: Se prohibe el “a ver”

Activista 1: ¿Le parece que hemos tenido éxito con nuestras campañas anti-abuso de comillas?

Activista 2: No quisiera desalentarlo,  quiero creer que el esfuerzo no fue en vano pero….. están por todos lados.

Activista 1: No me engaño, sigo viendo comillas mal usadas en todas partes. Pero lo convoco hoy por otro asunto.

Activista 2: Dígame…

Activista 1: Estoy harto, pero recontrapatilludo de la gente que antes de empezar a hablar dice “A ver”….

Activista 2: Siiiiiiiii. Sé exactamente de qué me habla. Juntan las manos, deditos en pirámide, miran hacia el horizonte  como escudriñando algo a lo lejos, y lanzan la bomba: “a ver”.

Activista 1: Y se viene la cátedra. El discurso. La perorata.

Activista 2: Yo lo encuentro más como muletilla. Reemplaza el “bueno” o el “osea”.

Activista 1: Yo cada vez que lo escucho es de alguna psicóloga que no para de hablar y quiere demostrar todo lo que sabe o de un abogado haciéndose el gran jurista.

Activista 2: Si me firma un decreto lo abolimos.

Activista 1: Délo por hecho. Sea tan amable de alcanzarme aquella lapicera. Listo. Abolido el “A ver”.

Activista 2: ¡Espere! Tenemos que hacer una excepción.

Activista 1: ¿Cuál?

Activista 2: La “Canción de los títeres” de Maria Elena Walsh.

Activista 1: Muy válido su punto. No es el caso de lo que estamos hablando.

Cantar afinado

Tuve la suerte de nacer afinada igual que mis hermanos con quienes tuvimos un grupo de rock, way back when. Podíamos cantar a tres voces facilmente como los Biiiiii Shiiiis (es un decir) que se llamaban así por ser Brothers Gibb (Bee Gees). Es uno de los dones que más agradezco en el mundo y que permite que hoy siga cantando en un grupo. Uno de mis recuerdos de la época del colegio es estar en algún acto en el momento de cantar el himno junto a alguien que está cantando en otra parte del pentagrama. O sea desafinaciones que duelen, literalmente. Con mi hermano nos mirábamos como si estuviéramos mordiendo un limón y no podíamos contener la risa. Escuchar a alguien cantar otra nota, muy lejos de la pretendida por Lopez y Planes es una afronta auditiva severa. Convengamos que hay que ser soprano para pegar esos agudos (O juremos con gloria morir, o juremos con gloria morir...). Una desafinación aguda es como escuchar que pasan las uñas por el pizarrón. Brrrrrrrr.

Siempre me pregunté si en el mundo hay más gente afinada o desafinada. Cualquiera que haya ido a algún concierto sabe que la mayoría es afinada. Hace más de un mes estaba viendo las bandas de Rock in Río y cuando canta el público, la masa de espectadores sudorosos, está claro que afinan.

Esto entraría dentro de la teoría de wisdom of crowds. La mayoría no siempre se equivoca. Hay un libro muy interesante llamado “The Wisdom of Crowds” de James Surowiecki donde la hipótesis es que una mayoría no ilustrada es más inteligente que una minoría ilustrada, por lo menos en cuanto se hace un promedio de todo. Esto pasa con cantar en masa.

Una muestra: hear the crowd sing “Love of My Life” con Freddy en Rock in Río en el ’85. Se apuran un poquito en una parte pero que afinan, afinan, che.

“Vivarachos”

Solange:  Cuando mi sobrino era chiquito, le decía “vivarachos” a los berberechos…

Hugo: Cuando yo era chico había muchos berberechos, almejas y caracoles en la orilla pero en los últimos veranos no hay más. ¿Te diste cuenta? No te rías, es tema de conversación en los veranos de la costa atlántica.

Solange: No. Es un mito playero. Te confieso que yo también veo menos vivarachos en el verano cuando las playas están llenas de gente pero ayer en Pimamar vi hasta un caracol junto a otros berberechos. Tengo foto para probarlo.

Orquídeas: lo Bello, lo Verdadero y lo Bueno

EVOCATION
“Earth, 114 million years ago, one morning just after sunrise: The first flower ever to appear on the planet opens up to receive the rays of the sun.     Prior to this momentous event that heralds an evolutionary transformation in the life of plants, the planet had already been covered in vegetation for millions of years.

The first flower probably did not survive for long, and flowers must have remained rare and isolated phenomena, since conditions were most likely not yet favorable for a widespread flowering to occur. One day, however, a critical threshold was reached, and suddenly there would have been an explosion of color and scent all over the planet – if a perceiving consciousness had been there to witness it.

Much later, those delicate and fragrant beings we call flowers would come to play an essential part in the evolution of consciousness of another species.

Humans would increasingly be drawn to and fascinated by them. As the consciousness of human beings developed, flowers were most likely the first thing they came to value that had no utilitarian purpose for them, that is to say, was not linked in some way to survival.

They provided inspiration to countless artists, poets, and mystics. Jesus tells us to contemplate the flowers and learn from them how to live. The Buddha is said to have given a “silent sermon” once during which he held up a flower and gazed at it. “

Text: Eckhart Tolle, A New Earth 

photos: mine (I swear, with a cell phone!)

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