Brigada anti-abuso de comillas #4

Activista 1:  Se fueron todos. ¿Firmaron muchos el petitorio?

Activista 2:  Tenemos unas cuantas firmas, creo que está bien para empezar.

Activista 1 : No  quiero dejar de compartir un ejemplo más con vos.  Lo encontré en Internet, quien escribe es Fernando, de Barcelona. Dice así:

El DRAE (Diccionario de la Real Academia) explica que uno de los usos de las comillas es indicar que una expresión es irónica. ¿No les parece que eso es subestimar la inteligencia del que lee? Unamuno decía que el escritor debe confiar en el lector, ¿era un vasco demasiado optimista? Agradecería opiniones.-

Activista 2:  ¡Bravo, Fernando de Barcelona, que todos los mortales te bendigan! Claro que el abuso de comillas para marcar la ironía subestima a su lector.  Aunque prefiero eso a que las utilicen como énfasis.

Activista 1:   Volviendo a lo que pregunta Fernando de Barcelona mire lo que le contesta un tal Pepe. Es notable la respuesta ya que la embarra sin remedio. Pepe (éste se merece que le diga “Pepe”) expresa:

–         No creo que la RAE diga que haya que hacerlo, ¿no? Simplemente que es uno de sus usos. (las negritas son mías) En ese caso a mí no me parece mal, uno puede ponerlas o no, depende de su “confianza” en el lector. (Perdón por las comillas, es por costumbre, no es que no confíe…)”.-

Activista 2:  ¡Tu costumbre es errada, Pepe! ¿Qué corno haces poniendo la palabra confianza entre comillas si aquí no hay ironía, doble sentido o cita que la justifique? Efectivamente, esas comillas señalan con cuatro dedos acusadores que tú NO confías, Peeeeppeeeeeeee ….

Activista 1:  El abusador de las comillas nos dice: “Señores, nada es lo que parece”. El mundo es un gran simulador de “otra cosa”. ¡Las palabras son impostoras, están allí para suplantar a otra entidad oscura y misteriosa! Son espías gramaticales que intentan confundirnos y ellos vendrán a decirnos que ellos conocen el verdadero significado y nos están desasnando para que nos enteremos de una vez.

Activista 2:  George Orwell entendía algo de lo que posa por lo que no es pero nos libró de las comillas. Así el Ministerio de Guerra se llamó el “Ministerio de la Paz”. Vaya ironía sin comillas. El exceso de explicación es como el que cuando escribe un chiste en un mail escribe “ja, ja, ja” al lado de cada comentario.

Activista 1:   O lo que es mucho peor escribe “(risas)” entre paréntesis. El hecho de que me escriban “ja, ja, ja” no me hará reír; confieso, el “risas” (entre paréntesis) me arrancará una mueca pero no precisamente porque me haga gracia. Deberían escribir “risa” no “risas” ya que ellos son los únicos que se ríen solos.  

Activista 2:  Yo pregunto entonces: ¿no tenemos suficiente caos, confusión y cacofonía en el mundo moderno como para además tener que soportar el entrecomillado onanista de tantas palabras indefensas que sólo quieren decir lo que significan? ¿Podemos explorar nuestros sentimientos sin comillas y escuchar los distintos mensajes que el mundo nos dispara segundo a segundo sin tener todas esas balas perdidas de comillas sueltas que van dejando salvas en todos los pobres escritos?

Activista 1 : En conclusión: bastante desencanto tenemos con la realidad como para además tener que soportar “la realidad”.  Le dejo estos ejemplos reales de comillas inecesarias. En inglés también abusan, eh.

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