Te mando un “besito enorme”

Diana:  ¿Escuchaste lo que dijo recién aquel tipo que está hablando por celular?

Eduardo: No…

Diana: Se despidió de alguien y le mandó un “besito enorme”.

Eduardo: ¿Qué te parece raro?

Diana: ¿No te suena raro? O le mandás a alguien “un beso enorme” o si querés “un besote” pero no tiene sentido mandar un “besito enorme”. Lo escucho cada vez más.

Eduardo: Me parece que tenés un tema con el lenguaje vos, ¿no?

Diana:  Puede ser. Lo ideal sería enviar un “besorme”. Pero a lo que voy es que … me parece que estamos medio enfermos de diminutivos.

Eduardo:   En todo caso, estamos “enfermitos” de diminutivos.

Diana:  Exacto, muy enfermitos. Y ahora que lo decís los hospitales, clínicas y medicos son los que más abusan de los diminutivos. “Súbase a la camillita”, “Sáquese la blusita”, “Deme el bracito que le encuentro la venita”. Me dan escalofríos.

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Flojo de papeles

Hay una frase que escucho mucho últimamente: “flojo de papeles”. Fulano está flojo de papeles. Tal empresa está floja de papeles. La expresión viene de los autos choreados que están flojos de papeles o de no tener los papeles en orden ni al día. Pero se impuso ahora esta frase. Sign of the times. La Argentina está floja de papeles.

Si lo sumo a la expresión “trucho”, que ya tiene varias décadas en nuestro glosario, tengo sinónimos de falso, apócrifo, engañoso, mentiroso.   Le agrego “lo atamo con alambre” para solucionar todo y me siento como para si quiero yorar, yorar. Son expresiones que casi no tienen traducción. Tienen que entenderse dentro de nuestro contexto tan argentino. La viveza criolla, la manodedió, las nuevereinadas que nos caracterizan. Andá contáselo a Magoya, che, si te molesta. Pero Magoya no quiere más lola.

Leí por ahí que “tirar pálidas” no se dice más así que ya mismo dejo de hacerlo. Vamos, un esfuercito por encontrar otras frases – ¡pum, para arriba! – que nos pinten de arriba a abajo. A levantar esa capa caída.

En realidad, estamos “joya” de “joya nunca taxi”.  No confundir con joia en “tudo joia”, la alegría es bastante más brasilera. Tango vs samba. ¿La letra de samba que es casi un tango? Tristeza não tem fimFelicidade sim

“¡Sos Gardel!” puede ser otra frase característica, pero qué pena que esté muerto aunque cada día canta mejor.  Como los dioses (like the gods?).

“A full”, estoy hoy. “Re-power”, como dice un veinteañero que conozco. Aunque los amigos dicen estar “al palo”. Como el Obelisco.  Y, obvio,  la argentinidad.

Destructor de mitos urbanos con negocio de computación

Diana: ¿Por qué, por qué a mí? ¡Justo se me tiene que romper el cargador de la computadora en Semana Santa? ¿Qué hago?

Quique: ¿Probaste Compumundo?

Diana:  ¿Estará abierto?

Diana va hasta Compumundo de Santa Fe y Riobamba y está abierto.

Diana: Buenas tardes, se me rompió esto (mostrando un cargador de Toshiba). ¿Tiene algún tipo de repuesto?

Vendedor Compumundo:  ¡Che, Juan! ¿Tenemos cargadores Toshiba? (Juan, desde el fondo sacude la cabeza con una sonrisa socarrona como diciendo “ni en pedo”). ¿Porqué no probás la Galería Americana ahí en Santa Fe llegando a Pueyrredón antes de que cierren.

Diana: ¡Gracias por el dato!

Va hasta la galeria que tiene varios negocios medios misteriosos y encuentra uno de computación en el primer piso abierto. El lugar está vacío salvo por un tipo pelilargo con cara de geek macanudo detrás del mostrador.

Diana:  Hola, quería saber si tenés este repuesto de Toshiba que se me quemó. Hizo un corto circuito. Salió humo y todo…

Marcelo (vendedor): A ver me fijo. Tengo algunos originales y si no podés probar el cargador universal.

Diana: ¡Cargador Universal! ¡Me encantó! ¡Las llaves de reino! ¿Existe un cargador universal? Aunque pensándolo bien tal vez sea mejor el original. ¿Se puede arreglar el que tengo?

Marcelo: Sí se puede reparar, pero tarda tres o cuatro días.

Diana (casi entrando en pánico) ¿Tres o cuatro días? ¡No puedo estar sin mi computadora tanto tiempo! Puedo estar sin cualquier cosa, teléfono, televisor, lavarropas pero sin computadora NO!

Marcelo: Es que por eso te conviene siempre tener un repuesto. Mirá, el cargador Toshiba que tengo acá no te sirve porque la punta es diferente. A ver… veamos el universal. Sí, parece que ésta pieza  es igual al de tu cargador…

Diana: ¿Cuánto sale el cargador universal? ¿Y el original si lo tuvieras?

Marcelo: El original ronda los $350 y el universal $275.

Diana: Estoy medio desesperada me voy a tener que llevar el universal. Veo que es de fabricación argentina, vamos a apoyar la iniciativa y te cuento cómo me resulta. Además supongo que lo puedo usar también con otra computadora; es útil. Maldito el momento en que me decidí por Toshiba. Ya se me rompió el coso de plástico que la cierra y ahora el cargador. Me tendría que haber comprado otra marca.

Marcelo: No. No te engañes. Todas se rompen. Te lo digo yo que hace años que tengo el negocio de reparación y tengo Sony, HP, de todas las marcas para arreglar.

Diana: Ah. Es bueno saberlo. Me acabás de destruir la ilusión de que hay una marca perfecta que nunca tiene inconvenientes…

Marcelo: Olvidate, no existe. Y te conviene arreglar el original que te sale más o menos $130 pesos.

Mundo Barbie

Yanina:  ¿Viste que una chica que era anoréxica hizo una  Barbie a escala humana?

Delfina:  Sí… pero a mí me sigue gustando la Barbie.

Yanina: Pero es horrible ese patrón de belleza porque es absolutamente falso. No podrias ser una Barbie ni que te lo propongas.

Delfina: Ay, pero ¿vos pensás que porque jugábamos con Barbies cuando éramos chicas nos queda esa imagen y nos queremos parecer?

Yanina: Sí. Creo que algún efecto dañino tiene. Se te estampa ese ideal de belleza en la cabeza.

Delfina: No estoy de acuerdo. Me parece que tenés que poder distinguir entre la realidad y una muñeca. 

Yanina:  Yo creo que muchas chicas se pasan la vida queriendo parecerse a una Barbie. Y en esta maqueta de tamaño real se comprobó  que las características que tendría la Barbie humana son 1.82 de altura, 49 kilos y medidas de 96-45-83.

Delfina: ¿En serio? …. Mhhh…

Yanina: Te apuesto lo que quieras que el Ken es mucho más normal.

The Conceptual Logic of the English Language and the Chaotic Freedom of Spanish

      I have a very wacky and politically incorrect theory about languages. I think the language in which you primarily think shapes your mind. And I believe it’s not the same to have a mind that works in English as one that functions in Spanish. What I am suggesting is that the inner workings of the mind have a concrete external representation. They have a flow that orders or perhaps disorders the mind.

I could always swear that the way we drive in Buenos Aires and the way they drive in Washington had something to do with the language we speak. Then, many years ago,  I started reading Steven Pinker‘s book “The Language Instinct” where he totally debunks any such hypothesis. Academically, I would be subscribing to some aspects of what is known as  the Sapir-Whorf theory which was discredited but has now been somewhat reconsidered. But since I’m not planning to write any sort of linguistic treaty for the time being, I’ll go ahead and share what I have experienced.

You are, of course, not supposed to say that any language is better than another, that is politically incorrect, so all languages are equal. But some are more equal than others. Some languages, I think, aid in some aspects over others.

I love both Spanish and English for very different reasons. For example in Spanish you can say “Compré ayer un libro en El Ateneo” but you would never say that in English in the same order. “I bought yesterday a book at El Ateneo” sounds like Spanglish. English has these big chunks of meaning that you don’t separate. In the Latin based Spanish you can separate fragments much more. So English is – in my homemade theory – more logical, stricter. Spanish, on the other hand, is freer but also more chaotic in terms of mental flow.

If an English speaker is listening to someone speak, the minute the person says “I bought..” you expect to hear WHAT was bought, you don’t care where or when. In Spanish it is also more common to name the object after the verb “compré un libro” but this can be altered. O sea, es así pero no es tan así. You can be creative: “En El Ateneo compré ayer un libro” y queda perfecto. An English speaking person would have a fit if you say “At El Ateneo I bought yesterday a book”. Arggghhh!

My conclusion is this: I would rather drive in Washington but I would rather sit and have coffee with a lively group of friends in Buenos Aires where everyone is sitting very closely, talking loudly and making eye and body contact.

I wonder if Marta and Henry would agree.

Mmhhhhh, qué rico. Comida inventada.

Lugar: un asado

Personajes: diez personas de diferentes edades entre las cuales hay una fotógrafa de comidas

Comensal 1:  No había pensado que existe una profesión de fotógrafo de comidas.

Fotógrafa de comidas: Sí y tenemos todo tipo de trucos para hacer que las fotos sean más lindas.

Comensal 2: Ay, contá algunos secretos…

Fotógrafa de comidas: Uy, tengo un millón de anécdotas…

Comensal 3: Dale, contá algunas por lo menos…

Fotógrafa de comidas:  ¿Vieron esa leche tan sanita que le tiran a los cereales? No es leche de verdad.

Comensal 1: ¿Cómo? La leche es bien blanca,  ¿o no? 

Fotógrafa de comidas:  No lo suficiente. Si la servís y le sacás una foto no queda muy linda. Usamos pintura blanca o Plasticola. Y ¿vieron esas hamburguesas divinas con todos los ingredientes como tomate y lechuga?  El tomate tiene aceite para que parezca más fresco. Y si no pegás los ingredientes adentro de la hamburguesa con algo se te desparraman por todos lados.

Comensal 2:  No sé si quiero saber con qué lo pegan…

Fotógrafa de Comidas:  Con escarbadientes y, es medio asqueroso pero funciona….con Corega.

Comensal 2:  ¿Corega? ¿El pegamento para dientes postizos?

Fotógrafa de comidas: El mismo. Así te queda el tomate en su lugar, la lechuga en su lugar y la foto queda divina. Pero eso no es demasiado complicado. Lo peor fue una vez que estábamos haciendo fotos de una leche chocolatada y el producto original era bastante malo. Tuvimos que usar el producto de la competencia para que se disolviera bien el chocolate.

Comensal 4: ¡Qué truchada!

Fotógrafa de comidas (entusiasmada):  Para syrups se puede usar aceite de autos, glicerina, desodorante con polvo para que la fruta parezca como congelada, pinzas de todo tipo, cachos de algodón metido en el microondas para que salga vapor y la comida parezca calentita y hasta betún para zapatos para mejorar el aspecto de la carne.

Comensal 1:  ¿Está aceptado así, es ético?

Comensal 7:  Por favor, hablar de ética es tan “de derecha” ahora…

Comensal 2:  Bueno, es el photoshop de la comida. Si se lo hacen todas las celebrities ¿te creés que van a dejar de hacerle un retoque al tomate? Es la comida que queremos comer, no la comida que comemos en realidad. Queremos comida inventada no real.

Comensal 4: Me hace acordar que una vez leí que estaban filmando una película, no me acuerdo cual,  donde había una escena con nieve. Resulta que era invierno, estaban filmando en exteriores y empezó a nevar de verdad. El director, contentísimo, filmó muchas tomas en la nieve pero cuando fue a editar se decepcionó mucho. La nieve real casi no se veía. Para que el público se la|creyera tuvieron que volver a filmar todas las escenas con nieve falsa y mucho más gruesa.

Comensal 6: Platón se debe estar revolcando en la tumba.

Metete ese cartelito en otro lado

Foto: ¿Cuál es la nueva modalidad en el barrio? La mayor virtud argentina: la creatividad. Pero usada para el orto.

Pegador de carteles pegajosos:   Nadie mira los volantes, jefe. Los tiramos abajo de las puertas de las casas pero la gente los tira, nadie les da bola.

Dueño de Doménico o de Cesare (da igual, son muchos ahora) ¡Ya sé! ¡Peguemos los volantes a las paredes! Agarrá esa cinta, viste, como de embalar pero más finita y dale nomás. Ponéselos bien a la altura de los ojos. Je, je, soy un genio…

Vecina:   Lo que me faltaba, no era suficiente con ver toda la entrada y el buzón llena de volantes ahora los pegan a las paredes. ¡Mirá como está toda marcada y descascarada la pared! Escuchame Césare y la ¡/%4#!/” que los parió. ¿Vos me vas a venir a pintar la pared? ¿Vos, Doménico, venís un domingo a arreglar el daño que hacés? No tienen la menor consideración. ¿Quién te dijo que tu *#$%!¡ pizza es más importante que nuestra pared? No te compro una ¡”/#%$1¡  empanada aunque seas el último delivery en Palermo, ¿me entendiste?

Vecino:  Olvidate, a nadie le calienta nada. ¿Te creés que te van a dar bola porque nos despintan las paredes?

Vecina:  Es que en cualquier momento, cuando se les acabe la cinta,  vienen con clavos y martillos y te van a clavar el $%#)8* volante en la puerta.

Vecino: Por favor, no dés ideas.

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